Diciembre es una montaña rusa emocional

En una interesante entrevista, el PhD Virgilio Cordón, analiza por qué diciembre concentra una carga emocional tan intensa y cómo nuestra cultura amplifica ese desgaste año tras año.

Si eres de lo que en diciembre sienten que el mundo se te viene encima y tus emociones están a flor de piel… no estás solo.

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Virgilio Cordón PhD. CEO en VIRTUS INSTITUTE, conferencista, consultor, coach, profesor, columnista y escritor.
Cuenta con un doctorado en Dinámica humana y Salud mental por la Universidad Mariano Gálvez; Maestría en liderazgo organizacional por la Universidad de San Pablo de Guatemala y un BA.
Administración de empresas y economía de la Universidad Francisco Marroquín, además posee varias certificaciones internacionales como: Training for trainers (USA), Certificado Mentor Manager en: Comunicaciones, Liderazgo, Trabajo en Equipo, Gerencia de Proyectos, Productividad y Manejo del tiempo (Harvard School, USA), Postgrado en Investigación (P&G, Colombia) entre otros. / Universidad Francisco Marroquín

Un mes que lo magnifica todo

EntreCultura:
Estamos cerrando el 2025. ¿Por qué diciembre se vuelve emocionalmente tan complejo para muchas personas?

Dr. Virgilio Cordón:
Diciembre tiene una carga emocional muy fuerte, pero más a nivel mental que espiritual. La mente necesita cerrar ciclos. Cuando amarramos emociones personales al cierre del año, ese proceso se vuelve potente y, muchas veces, abrumador.

El espíritu no sabe que es diciembre. A la mente sí le importa.

Durante el año vivimos muchos micro duelos (una pérdida, un despido, una ruptura, un problema económico). En diciembre tendemos a recordarlos todos juntos, los hacemos una sola bola y los magnificamos. Entonces aparece la frase clásica: “Qué mal año tuve”, aunque objetivamente no haya sido así.

La cultura de la victimización

EntreCultura:
¿Volver a traer esos dolores no tiene algo de masoquismo?

Dr. Virgilio A. Cordón:
Más que masoquismo, es cultural. En Latinoamérica tenemos una fuerte cultura de victimización: el “pobre yo”, el “qué hice para merecer esto”.

En lugar de aprender de los duelos y fortalecernos, los traemos de vuelta para opacarnos y generar lástima.

Curiosamente, olvidamos con facilidad lo bueno que nos pasó. Casi siempre hubo más cosas positivas que negativas, pero ponerse en el rol de víctima resulta socialmente más aceptado. Incluso viene acompañado de una frase esperanzadora: “Primero Dios, el otro año me va mejor”.

Claro que te va a ir mejor, pero depende en qué te enfoques.

Cuando estar bien incomoda

EntreCultura:
Incluso decir “me fue bien” parece mal visto socialmente.

Dr. Virgilio A. Cordón:
Exacto. Decir “estoy bien” incomoda. La respuesta socialmente válida es “aquí voy, cargando mi cruz”.

Nos cuesta creer que alguien esté bien porque estamos convencidos de que venimos a este mundo a sufrir. Esa idea está muy arraigada, incluso desde lo religioso.

Ese “fiambre emocional” que hacemos como sociedad es pesado. Normalizamos el malestar y desconfiamos del bienestar.

Las redes sociales se han convertido en un ring para nuestras emociones, ya que muchas veces tendemos a comparar la “vida perfecta” de los otros, con nuestra realidad. /Pixabay

Redes sociales y comparaciones constantes

EntreCultura:
¿Las redes sociales agravan esta sensación en diciembre?

Dr. Virgilio A. Cordón:
Totalmente. Mientras unos publican su viaje vida perfecta, quien mira apenas está logrando llegar a fin de mes.

Las redes sociales muestran el lado bonito de la vida. Nadie publica la pelea con su pareja, el fracaso, la frustración diaria. Eso no genera likes.

Compararse es inevitable, pero peligroso. Siempre habrá alguien mejor y alguien peor que uno. En la medida en que te comparas, en esa misma medida te afectas.

El tener por encima del ser

EntreCultura:
¿Ese cansancio emocional tiene que ver con la obsesión por “tener más”?

Dr. Virgilio A. Cordón:
Claro. Vivimos en una cultura del tener, no del ser. Nos enseñaron que mientras más tengamos, más felices seremos.

Cuando descubres que eso no es cierto, te das cuenta de que solo genera estrés, enojo y tristeza.

He trabajado con personas con muchísimo dinero que viven vidas profundamente vacías. Tienen todo, menos lo que estaban buscando. La felicidad no va por ahí.

¿Cerrar ciclos o ficción colectiva?

EntreCultura:
¿Diciembre es realmente el mes para cerrar ciclos?

Dr. Virgilio A. Cordón:
Es una construcción social y comercial. Puedes cerrar ciclos cualquier día del año. No necesitas que sea 31 de diciembre.

El problema es que cuando llega enero, volvemos a postergar. Y al final del año siguiente repetimos la misma lista de pendientes no resueltos.

La “culpa” como último ingrediente

EntreCultura:
Y entonces aparece la culpa.

Dr. Virgilio A. Cordón:
Exacto. Pero no es culpa del jefe, de la pareja o del trabajo. Es responsabilidad personal.
Mientras sigamos culpando a otros, evitamos hacernos cargo de nosotros mismos.

El cambio empieza cuando dejamos de quejarnos y nos convertimos en protagonistas de nuestra vida. Sin eso, ningún año nuevo va a ser realmente nuevo.

Nos despedimos del doctor Virgilio Cordón, con la certeza de que diciembre no nos transforma por sí solo, pero sí nos confronta. Y eso, aunque incómodo, también puede ser una oportunidad.

Debemos empezar a trabajar mental y emocionalmente para ser los héroes de nuestra vida, no las víctimas. / Pixabay

EntreCultura:

Mmm… somos complicados los seres humanos.

Dr. Virgilio A. Cordón:

Si yo te contara, dijo sonriendo

Nos despedimos del doctor, no sin antes platicar de otros temas, que se los compartiremos en otras ediciones.

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