EntreCultura 185: Ah P’uuch, el dios de la muerte

Editorial EntreCultura

El caos y el orden, luz y oscuridad, cielo e inframundo, masculino y femenino, racionalidad e irracionalidad… vida y muerte. La dualidad ha estado presente en toda la historia del ser humano; sin embargo, y dependiendo del modo en que se conceptualicen, una puede llegar a ser una nueva etapa de la otra.

Para los mayas, la vida y la muerte son energías que interactúan para marcar nuevos ciclos donde siempre se nace, por ello los mayas creían en la inmortalidad del espíritu, en otra existencia después de la muerte del cuerpo, en la cual seguirían sirviendo a los dioses en diversos sitios.

Dentro del mundo de la muerte existían deidades que esperaban por los espíritus como Ah P’uuch, que vivía en el noveno nivel, en lo más profundo del inframundo maya, a quien también se le conocía como Ah Cimih, Ah Cizin, Hun Ahau, Yum Kimil o Kimi “El Apestoso”.

“Ah Puch o Ah P’uuch, es una deidad de primera clase, como lo prueba la frecuencia de sus representaciones en los códices. Reconocido como el jefe de los demonios; Hunhau reinaba sobre el más bajo de los nueve mundos subterráneos de los mayas, y todavía hoy creen los mayas modernos que bajo la figura de Yum Cimil, el Señor de la Muerte, merodea en torno a las habitaciones de los enfermos en acecho de su presa.

Ah P’uuch es una deidad malévola. Su figura está asociada frecuentemente con el dios de la guerra y de los sacrificios humanos, y sus constantes compañeros son el perro, el ave Moán y la lechuza, considerados como criaturas de mal agüero y de muerte. En ocasiones se le denomina Señor del noveno infierno o el Destructor de mundos” (Wikipedia).

Conocer la cultura maya es parte del acervo cultural que debe transmitirse de generación en generación, para que su legado nunca se pierda; es por eso que en cada una de nuestras ediciones, te traemos diferentes artículos que te permitirán conocer y aprender de esta increíble civilización.

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