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El inicio el Festival de Barriletes Gigantes en Santiago Sacatepéquez de cada año, se da al momento de concluir el festival del año anterior, cuando los creativos aún tienen frescas las virtudes y defectos de su obra, así como la de los otros grupos participantes.

 

Barriletes, conexión al infra y supra mundo. (Foto: R.Estrada)

Por: Rolando Estrada

En consecuencia, el proceso de diseño y manufactura del barrilete para el festival dura un año y llega a la culminación el 1 de noviembre. El calendario y santoral católico romano establece para esa fecha la celebración del día de todos los santos, mientras que el 2 es el día de los muertos. Sin embargo, el sincretismo cultural ha establecido la integración de estas fiestas a un período de 24 horas; se inicia con el amanecer del 1 de noviembre.

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La estructura cosmológica santiagueña, de acuerdo a la tradición oral, establece que el universo local se divide en dos niveles, el inframundo y el supra mundo. El inframundo es la mitad del universo local que se encuentra debajo del nivel de la tierra; limita con el nivel del suelo el supra mundo o cielo; el hombre camina sobre el límite superior del inframundo.

Creando los barriletes en el gimnasio municipal. (Foto: R.Estrada)

Durante el alba del 1 de noviembre el Dios-Mundo, señor del inframundo, permite que las almas de los antepasados deambulen por el supra mundo; por los lugares que frecuentaron en vida, así como convivir con sus familiares. Ahí entonces la importancia del festival y de los barriletes, ya que constituyen el vehículo para que las almas puedan orientarse, encontrar y compartir con sus familiares. Es la vía de enlace entre los muertos, los santos y los vivos.

Preparativos del Festival

En una corta relación de hechos he tenido el privilegio de convivir con barrileteros de Santiago Sacatepéquez, durante la preparación y la celebración del evento más importante del año. Después de meses de diseño y trabajo de elaboración de la superficie de papel de china; durante horas de la noche se siguen estrictas normas de hermetismo y secretividad, con el objeto de no develar los detalles del proyecto para el festival.

La mayoría de barrileteros se dedica a actividades económicas en agricultura, artesanías o industria; otros atienden labores académicas; realizan la manufactura del barrilete como una actividad no remunerada económicamente; el motor de esta tradición es el orgullo de participar en el festival y, eventualmente, disfrutar que su barrilete fue el ganador del concurso.

Vista panorámica del Festival de Barriletes Gigantes en Santiago Sacatepéquez. (Foto: R.Estrada)

En octubre se realiza la elección y coronación de las reinas del “Festival de los Barriletes Gigantes”. Santiago Sacatepéquez, vestido de gala, da inicio a la actividad con un desfile por las principales calles, donde las candidatas visten hermosos trajes.

Nieta del Pueblo, una de las reinas del festival. (Foto: R.Estrada)

He tenido el honor en 10 años de seguir el Festival que me permitieran visitar las intimidades del proceso de diseño y manufactura de los barriletes. Al conversar con los creativos y los grupos de trabajo, me explicaron sus expectativas y vivencias que son expresadas en cada uno de sus diseños; experiencia imposible de transmitir con plenitud a través de palabras y fotos.

Barriletes Gigantes, alegría de Santiago Sacatepéquez

Desde la madrugada del 1 de noviembre, el cementerio de la localidad se abarrota de visitantes; familias que año con año llegan a engalanar las tumbas de sus deudos; la tropa de barrileteros en plena labor de armado y encumbramiento de los barriletes de concurso. Si sumamos a los turistas, propios y extraños, sobrepasamos las 150,000 personas; nos maravillamos con el espectáculo del Festival; el encumbramiento de los gigantes de hasta 24 metro de diámetro, y el vuelo de barriletes que concursan en el área designada.

El festival, además de místico es alegría para el pueblo. (Foto: R. Estrada)

A pesar de que los organizadores del evento reclaman 140 años de tradición, entrevistas a longevos santiagueños indican que hace apenas 40-50 años que los barriletes se empezaron a hacerse gigantes. Antes y desde siempre, la tradición de armar y volar los barriletes para poder hacer contacto con los “Adelantados” ha existido. Esta pasión por las tradiciones y cultura es trasladada a las generaciones de jóvenes para que tomen como propia esta tradición chapina ¡Única en el mundo!

Fotos: Rolando Estrada

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