Pastorela: el origen de una tradición teatral navideña

Las pastorelas forman parte del paisaje cultural de muchas comunidades durante diciembre. Aunque suelen asociarse con América Latina, su historia es mucho más amplia y antigua. Nacieron en Europa medieval como un recurso pedagógico y se transformaron con el paso de los siglos en un teatro popular que hoy combina fe, humor y tradición.

Este artículo recorre su evolución histórica y explica por qué siguen siendo una pieza clave de las celebraciones navideñas.

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¿Qué es una pastorela?

Una pastorela es una representación teatral centrada en el relato de los pastores que reciben el anuncio del nacimiento de Jesús y emprenden el camino hacia Belén.

Su estructura esencial incluye tres componentes:

  • Los pastores y su vida cotidiana.
  • El anuncio del ángel.
  • La intervención del diablo para impedir su viaje.

A partir de ahí, cada comunidad adapta música, diálogos, humor y elementos culturales propios.

Esta fotografía antigua muestra el elenco formado por niños, niñas y jóvenes que participaron en una pastorela en el siglo pasado. / Luis Lemus

Origen europeo de las pastorelas

Las primeras versiones de este teatro aparecen entre los siglos XI y XIII, en plena Edad Media europea. Pertenecían al drama litúrgico, un conjunto de representaciones organizadas por la Iglesia para explicar episodios bíblicos a una población que no sabía leer.

En aquel tiempo, las celebraciones religiosas incluían pequeños diálogos cantados que con el tiempo crecieron en complejidad. Entre ellos, las escenas pastoriles (con pastores humildes que recibían mensajes celestiales) se volvieron especialmente populares.

Estas obras eran directas y accesibles. Los pastores hablaban como la gente común, bromeaban, se sorprendían o dudaban. Ese tono sencillo hacía que el público se sintiera identificado.

Con el paso de los siglos, el teatro religioso salió de los templos y llegó a plazas, mercados y festivales. Allí se consolidaron las “pastorelas” europeas, aunque aún no llevaban ese nombre.

Teatro pastoril en la tradición cristiana

Las pastorelas no son solo entretenimiento. Nacieron con un significado espiritual concreto: mostrar que el anuncio del nacimiento de Jesús llega primero a personas humildes.

Para la tradición cristiana, ese detalle no es menor. Representa una idea central: todos, sin importar origen o condición, pueden responder a la llamada de la fe.

Por eso los pastores son protagonistas. Y por eso el camino hacia Belén se convierte en metáfora de un recorrido interior.

La Pastorela de la Paz se realiza en la Capilla de Santa Delfina, ubicada en la zona 2 de la ciudad capital de Guatemala. La edificación de la capilla se inició el 3 de mayo de 1936 en la Finca El Zapote, como parte de las actividades conmemorativas del cincuenta aniversario de fundación de Cervecería Centro Americana. La construcción estuvo a cargo del Maestro Simeón Retolaza. / Capilla de Santa Delfina de Signé

El diablo como personaje teatral

Un componente llamativo es la presencia del diablo. No aparece por casualidad. En la Europa medieval, el teatro religioso solía incluir personajes alegóricos del mal. Estos servían como advertencia moral, pero también como espacio para el humor.

El diablo en las pastorelas combina burla, astucia y torpeza. Intenta confundir a los pastores o desviarlos del camino, pero al final fracasa. Su aparición no busca temor, sino reforzar el mensaje de que la bondad supera a la tentación.

Este personaje sobrevivió mejor que otros y se convirtió en una de las figuras más recordadas de las pastorelas en todas sus versiones históricas.

Las pastorelas lejos de Europa

Con el tiempo, las pastorelas se dispersaron más allá del continente europeo. La expansión ocurrió en distintos momentos:

  • En España, los autos pastoriles se representaban entre los siglos XVI y XVIII.
  • En Italia, surgieron piezas sobre el nacimiento llamadas laudi y representaciones vivientes del pesebre.
  • En Francia existieron versiones tempranas conocidas como pastorelles.

Estas formas teatrales compartían la estructura básica del anuncio angélico y el viaje de los pastores, aunque cada región les añadía música propia, dialectos locales y personajes secundarios.

La llegada a América

Durante el siglo XVI, los misioneros que acompañaron la colonización española usaron el teatro como herramienta educativa. Entre los recursos que introdujeron se encontraban las pastorelas.

Para los pueblos indígenas, el teatro era un lenguaje comprensible y cercano. Por eso las pastorelas se adoptaron rápidamente, aunque con transformaciones significativas. Se incorporaron elementos locales: música autóctona, humor regional y, en algunos casos, lenguas indígenas.

No fueron una simple copia europea. Se convirtieron en un tejido cultural híbrido en el que convivieron tradición cristiana y expresiones comunitarias del continente.

Las pastorelas en América Latina

En América Latina las pastorelas encontraron un terreno fértil. Con el paso del tiempo, dejaron de ser un instrumento exclusivo de evangelización para convertirse en una tradición popular. Cada país desarrolló su estilo:

  • En México, adquirieron un tono más satírico y juguetón, con diálogos improvisados.
  • En Centroamérica, se mezclaron con villancicos locales, rezos y música de la región.
  • En el Caribe hispano, se integraron a festividades navideñas comunitarias.

En todos los casos, se mantuvo la esencia: pastores humildes, un viaje simbólico y un mensaje de esperanza.

Pastorelas en otras partes del mundo

Aunque su presencia más fuerte está en América Latina, siguen existiendo en otros lugares:

  • España conserva autos navideños con escenas pastoriles.
  • Italia mantiene representaciones del pesebre viviente durante diciembre.
  • Filipinas, por su pasado hispánico, conserva versiones adaptadas de pastorelas.
  • Comunidades hispanas en Estados Unidos continúan interpretándolas durante diciembre.

Esto confirma que las pastorelas son una tradición global que se expresa con distintos matices según el país.

Representación de pastorela en San Juan Achiutla, Oaxaca, México, 24 diciembre 2019. / Eduardo Ruiz Mondragón- Wikipedia

Los personajes y su simbolismo litúrgico

Cada personaje cumple una función simbólica durante el desarrollo de la puesta en escenas. Dentro de ellos están:

Los pastores

Representan a la gente común. Son imperfectos, curiosos, divertidos y humanos.

El ángel

Es la guía. Su mensaje marca el inicio del viaje y simboliza la esperanza.

El diablo

Es el obstáculo. A través del humor, recuerda que siempre existen distracciones que alejan del camino.

La Sagrada Familia

Es el destino. La escena final reafirma el sentido espiritual de la obra.

Las pastorelas como tradición comunitaria

Las pastorelas son una actividad profundamente comunitaria. Reúnen generaciones, fortalecen vínculos y permiten que cada persona aporte algo: vestuario, música, escenografía, diálogos o interpretación.

Su carácter participativo es clave para su permanencia. No son una obra para ver pasivamente. Son un ritual colectivo.

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