Virgen del Rosario: Celebrando a la patrona de Guatemala
Como bien reza el dicho popular, no hay noviembre sin fiambre, ni octubre sin el Mes del Rosario.
En este décimo mes del año, Guatemala celebra a su patrona, la Virgen del Rosario, todo un símbolo en el imaginario del guatemalteco.
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Legado prehispánico
La antigua imagen de la patrona, fundida en plata, con el niño dormido en su regazo, es un legado del período hispánico, cuando la imaginería guatemalteca tuvo fama mundial, como una de las mejores en todo el orbe.
Parte de la tradición de este mes de octubre, en los alrededores de la Iglesia de Santo Domingo, en la Nueva Guatemala de la Asunción, son las tradicionales ventas de platillos típicos de la época. La tan ansiada antesala a los rezados y fiestas de fin de año.
Serenata y devoción
En los alrededores del templo y dentro de la plaza de su atrio, se encuentra todo tipo de ventas: ventas de comida, de refacciones, de dulces típicos, de artesanías, y sobre todo de artículos religiosos, en torno a la Virgen del Rosario y el Santo Rosario como lo son las estampas, imágenes en resina, yeso, madera, afiches, medallas y todo lo que el visitante pueda imaginar.
Desde las vísperas de fin de septiembre, la tradicional serenata espera a los visitantes, y desde el 1 de octubre, día del niño, hasta fines de mes, largas colas de fieles aguardan poder contemplar de cerca a la Virgen, y por unos breves momentos, rezar, agradecer, pedir, rogar, derramar alguna que otra lágrima y así los hay quienes llegan, incluso, todos los días del mes.
Entre la devoción y piedad popular, las largas horas de espera, sin dudas despiertan el apetito, y además para compartir un tiempo en familia, o con amigos, las ventas aguardan a los fieles peregrinos.
Hay quienes incluso, sin profesar la fe católica, no pueden evitar llegar a las populosas ventas, para degustar las delicias de la cocina guatemalteca.

Celebración de sabores
Lo más tradicional de la comida de esta temporada, son las garnachas. Estas son una especie de tortillas de masa, de pequeño tamaño, que se sofríen en abundante aceite y se les agrega encima un delicioso preparado de carne picada o molida, se les pica cebolla y su tallo, y al servirlas se colocan en una cama de hojas de lechuga, y se les agrega un poco de salsa preparada a base de tomates cocidos, y se le espolvorea queso. Se completa la porción, generalmente de 6 u 8 garnachas, con un sabroso repollo cocido y escabeche de chiles con zanahoria, coliflor y brócoli.
Además de este plato, puede encontrarse chojín de rábano, gallina asada, caldos, panes con pollo, chile relleno, frijoles, o con un delicioso preparado a manera de barbacoa, hecho de pierna de cerdo, todo un manjar.
Para quienes no son tan tradicionales, hay otras opciones, como los tacos o las tortillas de harina, y para quienes solo van al paso, una bolsita de platalinas puede ser un acompañante ideal.

Dulces momentos
Como postre, suele encontrarse toda clase de delicadezas dulces, como torrejas, mole, buñuelos, manzanas caramelizadas, churros y atoles de maíz y arroz con leche. Parte del mes de octubre, es que ya aparecen los deliciosos ponches de fin de año, como el ponche de frutas, y el ponche de leche, que puede pedirse con su piquete.
Los dulces tradicionales de feria, son infaltables, pero son las melcochas, aquellos pequeños dulces presentados sobre la tuza del maíz, los más añorados por los pequeños golosos de la familia.
Completan la experiencia, la posibilidad de comprar panes del interior del país, como el tradicional pan de feria, shecas y cemitas, así como chocolate, desde el de Mixco, hasta el de Quetzaltenango.
Nuestra gastronomía va de la mano con nuestras fiestas y tradiciones. ¡Sintámonos orgullosos de nuestras comidas y… buen provecho!





